Paseo fluvial do río Negro (Muxía)
El paseo fluvial do río Negro discurre por la población de Os Muiños, en el municipio coruñés de Muxía.

Es un recorrido corto de baja dificultad entre molinos y frondosa vegetación. Una caminata a través de pasarelas de madera que nos descubre uno de los secretos mejor guardados de Muxía.

Situado en el corazón de A Costa da Morte, el pueblo marinero de Muxía es uno de los lugares de visita obligada si estás en Galicia, su amplio patrimonio natural, paisajístico y etnográfico así como su rica gastronomía, son algunos de los motivos por los que visitar este enclave único.
Uno de sus lugares más reconocidos es el Santuario de la Virxe da Barca, y el Monte Corpiño, donde podrás contemplar una de las mejores panorámicas de Muxía.

Cómo llegar al inicio de la ruta:
La ruta comienza en la aldea de Os muiños, de calles estrechas y escasos aparcamientos, por lo que si quieres visitarlo debes escoger muy bien el lugar donde estacionar tu coche y que no moleste a los vecinos y demás viandantes.
El inicio de la senda está señalizada y va en sentido opuesto al Camiño de Santiago, después de descender unos metros lo primero que nos encontramos es la fuente de Tella y un pequeño merendero.

Aparece ante nuestros ojos un frondoso bosque de ribera, que a pleno julio se encuentra impresionante, de fuertes tonos verdes y el suelo cubierto de unas llamativas flores naranjas, conocidas con el nombre de crocosmia o tritonia, una exótica planta invasora procedente del sur de África.

A través de pasarelas y puentes bordearemos el curso del río Negro salpicado de numerosos molinos, algunos de ellos se encuentran abiertos al público para poder ver su interior.

Hacia el final de la senda nos encontramos un antiguo puente de piedra y un molino, si decidimos cruzarlo y continuar el camino, este se abrirá paso a través del bosque hasta alcanzar la espectacular playa de Area Maior-Os Muiños, donde el río Negro une sus aguas al océano Atlántico.

Este arenal de aguas turquesas se encuentra en una zona tranquila de la ensenada de Merexo, cuenta con un amplio aparcamiento y una larga pasarela que bordea las dunas y que nos permite caminar de una punta a otra de la playa.

Un precioso lugar que descubrimos en la sexta etapa de mi queridísimo Camiño dos Faros.
Seamos respetuosos con la naturaleza, y que las huellas que dejes sean solo la de tus zapatos. Gracias por leerme.
