La illa de Sálvora es uno de los lugares más desconocidos de la provincia de A Coruña, y me atrevería a decir, que de Galicia entera. Es un lugar tranquilo donde la naturaleza marca el ritmo, y la historia se entremezcla con antiguas leyendas.

Ubicada en la entrada de la ría de Arousa, la isla de Sálvora actúa como barrera natural frente a los temporales Atlánticos.
Durante décadas estuvo habitada por varias familias dedicadas a la agricultura, pesca y de los recursos que había en la isla.

Pero hay dos historias que han quedado para siempre ligadas a Sálvora, son la leyenda de la sirena Mariña y la tragedia del vapor Santa Isabel.
Situada a poco más de tres kilómetros de Ribeira, este pequeño paraíso forma parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Illas Atlánticas de Galicia, junto con las illas Cíes, Ons y Cortegada.

En este artículo te cuento nuestra experiencia en la isla, para que puedas organizar tu escapada a Sálvora sin contratiempos.
Compra de billetes:
Para visitar la isla de Sálvora necesitas hacerlo con permiso de la Xunta o con alguna de las navieras que realizan esta ruta.
Nosotros lo hicimos este pasado mes de julio, con Cruceros do Ulla, que tiene salidas desde Ribeira y O Grove, y ellos mismos se encargan de pedir el permiso.

Entras en su web, eliges puerto de salida, el día y la hora que más te convenga, pagas y te envían la reserva al correo, en ella estarán los datos y un código QR que tienes que validar en la taquilla el día de la excursión.
En el viaje de vuelta al son de la música, degustamos unos ricos mejillones al vapor y una botella de vino blanco (incluido en el precio del billete).
Travesía a Sálvora
Salimos del puerto de Ribeira a las 10:00 y atracamos en Sálvora sobre las 11:00.
La travesía dura alrededor de una hora, buen tiempo y mar en calma. Una gozada de viaje.
Para la vuelta, partimos de Sálvora hacia Ribeira a las 13:30.
La estancia en la isla se nos hizo muy corta, ya que apenas duró unas dos horas y media.
Qué ver en la isla:
Los visitantes solo podemos recorrer dos rutas cortas: una hasta el faro, que se puede recorrer por libre, y otra hasta la aldea, que únicamente puede realizarse con un guía autorizado.
Gran parte del territorio de la isla de Sálvora permanece restringido para proteger su flora y su fauna.

En la isla habita una gran colonia de gaviotas patiamarillas, tuvimos la suerte de poder ver sus polluelos.

Tomando como punto de partida el puerto, la ruta de la Aldea de Sálvora tiene una longitud de 1,7 kilómetros de ida, unos 40 minutos.

Y la ruta del Faro, una longitud de 1,2 kilómetros ida, una media hora.

Nuestra experiencia en la isla:
Como dije anteriormente se nos hizo muy corta, pero pudimos cumplir nuestros objetivos, que eran la aldea y el faro.
Al llegar al puerto nos dividimos en dos grupos aleatorios. Nuestra guía fue excepcional, explicaba cada detalle con verdadera pasión.
Nos relató con todo lujo de detalles la historia de la isla, su origen, su fauna y su flora.
Desde el mar, la primera imagen que vemos es la escultura de la sirena Mariña, y el pazo de Goyanes, construido sobre un antiguo almacén de salazón de pescado, y una pequeña capilla.

Ya con los pies en el puerto, varios paneles informativos nos indican como actuar en la isla, sus características y una serie de normas que debemos respetar, no hacer ruidos, no dar de comer a las aves, no pisar fuera de los senderos, no fumar, no tirar basura…
Que ver en Sálvora:
La primera parada la hicimos frente al pazo de Goyanes, no pudimos visitarlo ya que estaba en obras, tuvimos que conformarnos con verlo solo por fuera.

El pazo pertenecía a la familia Otero Goyanes, conocidos también por su título noviliario de marqués de Revilla.
En la playa del Almacén se encuentra además del pazo, una capilla y sobre una gran roca, la sirena Mariña, el símbolo de Sálvora.

Leyenda de la sirena Mariña
Según el relato, un caballero llamado Roldán, el sobrino del mismísimo Carlomagno, se enamoró perdidamente de Mariña, una hermosa sirena que vivía por los alrededores de Sálvora.
Mariña, mitad mitad pez mitad mujer, era además, muda.

La llevó a su casa, y le quitó una a una las escamas convirtiéndola en humana.
De esa unión nació un niño al que llamaron Mariño, que dio origen al linaje de los Mariño.
Una noche de San Juan, Roldán coge al niño en brazos dispuesto a saltar la hoguera, Mariña entró en pánico y gritó.
De su boca salió un grito desgarrador y un trozo de espina, que tenía clavado en la garganta y que le impedía hablar.
Algunos dicen que Roldán lo hizo aposta para que ella recuperase la voz, pero fuere como fuere, Mariña por fin pudo hablar.
Los tres vivieros felices hasta que Roldán murió en la batalla de Roncesvalles, y Mariña volvió al mar.
La aldea de Sálvora
Al entrar en la aldea de Sálvora, no pude evitar sentir una profunda tristeza. Ver las casas vacías y abandonadas al paso del tiempo, me hizo pensar en lo difícil que debió ser para sus dueños, marcharse y dejar atrás una vida entera, sus recuerdo y todo aquello que conocían.

La familia Oujo fueron los últimos en abandonar la isla en el año 1972. Esta de abajo es su casa.

La aldea está tan cual la dejaron sus dueños, solo la casa del maestro está rehabilitada, y conserva sus muebles originales. Entrar en ella es un viaje al pasado.

También hay un grupo de hórreos rehabilitados y dedicados a las heroínas de Sálvora y al piloto del Santa Isabel, que ayudó en todo momento a rescatar a los pasajeros.

Luis Cebreiro fue el segundo oficial a bordo del Santa Isabel, ayudó a salvar a decenas de personas, y nadó hasta la costa cediendo su sitio en los botes salvavidas.

Tras un pequeño rodeo volvemos al camino inicial para visitar el faro, que también estaba en obras y solo pudimos verlo desde fuera.
Tragedia del vapor Santa Isabel
Frente al faro, nuestra guía nos relató el naufragio del vapor Santa Isabel, donde perecieron 213 personas.

Llevaba a bordo 266 personas, entre tripulación y pasaje.
Tres mujeres, casi niñas, irían en las dornas a rescatar a los pasajeros del Santa Isabel, en medio de un fortísimo temporal, otra se quedaría en tierra para ayudar a curar las heridas de los supervivientes.
Hoy las conocemos como las Heroínas de Sálvora. Un acto heroico que quedará para siempre en nuestras memorias.

Críticas constructivas para mejorar la visita en Sálvora:
Y en el faro acaba la visita, solo nos queda caminar de vuelta hacia el puerto donde nos espera el barco para retornar a Ribeira.

Como dije anteriormente, la visita se nos hizo muy corta.
En nuestro grupo había niños pequeños y personas de edad avanzada, por lo que el ritmo fue pausado.
Al ver que el tiempo se nos echaba encima en la aldea, algunos decidieron regresar al puerto y así poder disfrutar de un rato en la playa, mientras los demás continuamos nuestra visita hacia el faro.
En mi opinión, quizás sería más conveniente organizar desde el principio dos grupos, según el ritmo de la marcha: uno para quienes tengan un paso más rápido y otro más pausado, adaptado a niños y a personas de más edad.
De esta manera, cada grupo disfrutaría de la experiencia sin verse condicionado por el ritmo de los demás.
Con toda seguridad, mi próxima visita a la isla será para disfrutar de una jornada de sol y mar.
Un saludo y gracias por leerme.
