La fervenza da Cidadella es uno de esos saltos que durante el invierno se transforman en un impresionante espectáculo visual, convirtiéndola en un plan perfecto para disfrutar de la explosiva naturaleza.
En este enlace encontrarás más fervenzas en la provincia de Ourense.

Encajonada entre las rocas y rodeada de un hermoso paraje autóctono, este salto de 35 metros de altura, cae al vacío formando una preciosa cola de caballo.

Se encuentra en el municipio de Vilardevós, al sur de la provincia de Ourense, en la que quizás sea una de las tierras más recónditas de Galicia, en la Sierra de Penas Libres.

En estas zonas limítrofes a Portugal, conocidas también como La Raya, se han dedicado durante años al contrabando, ya que era su único medio para subsistir.
Tras la guerra civil la pobreza abundaba y las gentes se jugaban la vida cada noche atravesando un terreno abrupto hasta tierras portuguesas donde intercambiaban bienes de primera necesidad, ganado, café, ropa, jabón, azúcar…
En la actualidad, el ayuntamiento de Vilardevós, con la ayuda de fondos europeos, ha reconvertido esos caminos en rutas de senderismo para el disfrute y conocimiento de lugareños y visitantes.
Cómo llegar al inicio de la ruta:
La ruta comienza al pasar la aldea de Soutochao, desde el recreativa A Cidadella, a través de un sendero bien señalizado con molinos, puentes y miradores a diferentes alturas para disfrutar de la naturaleza y del salto en todo su esplendor.

Este pequeño tramo forma parte de la Ruta do Contrabando, que todavía no completamos.
Debido a las intensas y continuadas lluvias, la ruta no puede realizarse de forma circular, ya que el aumento del caudal impide cruzar por su parte baja, aunque tienes la opción de ir a verla por ambos lados, como hicimos nosotros.

Además del área recreativa, también tiene otro merendero con vistas a la parte alta de la fervenza da Cidadella, cuenta con varias mesas y una construcción tipo castro o cabaña.

Desde este lugar salen los senderos hacia la parte baja de la cascada.

Ambos senderos tienen escaleras y una pendiente suave, nada complejo, solo que al estar mojada la piedra está resbaladiza.

Solo me queda recordarte, que no dejes más huellas que las de tus zapatos. Gracias por leerme.
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