Ruta dos ríos Vilacoba e San Xusto
La ruta dos ríos Vilacoba e San Xusto discurre por el municipio de Lousame, situado al norte de la península do Barbanza, en la provincia de A coruña.
A través de frondosos bosques y magníficos senderos, visitamos los restos de las antiguas fábricas de papel, varias cascadas y hasta un monasterio benedictino del siglo XI.

La ruta dos ríos Vilacoba e San Xusto es una de las rutas más sorprendentes y completas de Galicia, un recorrido entretenido y exuberante que discurre en su mayor parte junto al río.
Esta ruta es una variante más corta de la original, por eso lo más acertado es llevar el mapa ya que tomamos algunos atajos que no están señalizados.
Cómo llegar al inicio de la ruta:
La ruta la comienza a pocos metros de la entrada al Monasterio de San Xusto de Toxosoutos, de hecho podríamos haber comenzado caminando por su interior, sin embargo decidimos dejarlo para el final, como si de un premio se tratase.

Dejamos el coche en el monasterio y caminamos por el arcén, unos 200 metros en ascenso hasta el desvío, que se encuentra a la derecha tras pasar una marquesina de autobús, allí verás también un poste del Camino de Santiago.
Cruzamos el puente sobre el rego dos Pasares y caminamos hacia la derecha en descenso hasta alcanzar el río San Xusto, tras cruzarlo nos adentramos al bosque.

En esta parte de la ruta caminamos varios tramos por carretera, el más largo es el que atraviesa la aldea de Lesende hasta el puente Vilacoba.
Después de casi cinco kilómetros de ruta llegamos al antiguo puente de Vilacoba, una construcción sencilla de un solo arco situado justo donde el río forma una gran poza.

A partir de aquí, seguiremos el sendero que va pegado al río, bajamos las escaleras de madera que hay justo en el puente nuevo y caminaremos en la compañía del río Vilacoba o Soñora, es un tramo sencillo en el que solo debemos prestar atención a las raíces de los árboles para no tropezar.

En esta época del año, octubre, el río está perfecto de agua, ha llovido en días anteriores y podemos ver los saltos de agua, remolinos y las pequeñas cascadas que forma el río en todo el trayecto.
Encontramos restos de antiguos molinos y varias pasarelas, algunas en mal estado, pero que en ningún momento nos impiden avanzar ya que hay senderos alternativos.

Pronto divisamos un viejo puente de piedra que tras pasarlo iremos separándonos del río en dirección a la aldea, esta vez la rodeamos por su parte baja hasta enlazar con el siguiente desvío que nos devolverá al bosque.

Encontraremos algunos viejos molinos y los restos de la antigua papelera A Galiñeira, situada a orillas del río Vilacoba y rodeada de un precioso bosque de ribera, donde abundan los fresnos, alisos, avellanos y carballos.

De la fábrica solo quedan las paredes ya que la naturaleza a ido poco a poco adueñándose de ellas dándole a cambio esa magia especial que tienen los lugares abandonados.
Más adelante encontraremos el desvío que nos lleva hasta las otras fábricas de papel, y que nosotros en esta ocasión no visitamos, la fábrica de Fontán es la más cercana y se encuentra a escasos 500 metros y la de Brandia, a menos de dos kilómetros.

Cruzamos el puente que nos lleva a la carretera, y tras unos pocos metros enlazamos de nuevo con el sendero irá pegado al río, este tramo es compartido con el Camino de Santiago, veremos varios postes con la conocida insignia.
Cuenta con varios puentes y pasarelas, algunas recién estrenadas, todas ellas cuentan con señales de precaución y peligrosidad, ya que suelen ser muy resbaladizas.
Este tramo del río es precioso y desde las alturas podemos verlo desde otra perspectiva, además nos lleva hasta una de las cascadas más bonitas de zona, la fervenza do Capitán, más conocida por Fervenza Secreta, un lugar idílico y lleno de encanto.

Al subir unas escaleras nuevecitas llegamos a la carretera, aquí tuvimos dudas de seguir por el río, pero al final decidimos caminar un pequeño tramo por la carretera y continuar hacia el monte.
Poco a poco vamos adentrándonos en la frondosidad del bosque. Ante nuestros ojos aparece una larga corredoira que nos acerca hasta el monasterio de San Xusto, pero antes nos desviamos para ver el puente medieval, un lugar idílico y desconocido.

Volvemos al camino principal que nos llevará a la parte trasera del monasterio y hacemos nuestra entrada cruzando un puente de madera, a pocos metros se encuentra la plaza principal donde está el priorato y algunas construcciones menores, para llegar a las cascadas debemos subir unas escaleras y caminar a lo largo de una barandilla de madera.
En pocos metros, encontramos la primera cascada oculta tras unos antiguos molinos, seguimos ascendiendo hasta alcanzar el puente de madera que cruza el río San Xusto, tras ese puente está la otra cascada.

Para finalizar la ruta debemos cruzar el puente de nuevo y continuar ascendiendo, veremos más molinos y un lavadero.

Caminamos pegados al río unos pocos metros, el camino sigue al cruzar un portal de madera y que nos lleva hasta el primer puente que cruzamos al inicio de la ruta. Solo nos queda dar cuatro pasos más para alcanzar la carretera donde finalizamos este extraordinario recorrido.
Un recorrido precioso al que no le falta detalle, y que repetimos casi todos los años con algunas variantes. Si vienes justo de tiempo también se puede visitar solo el recinto monasterial y sus cascadas, ya que es un lugar fantástico y muy fotogénico.
Gracias por leerme.
