Ruta ambiental do Castelo de Vitres: ruta paso a paso
La ruta ambiental do Castelo de Vitres PR-G-264, hace años homologada como PR-G-146, está situada en el municipio de Boiro. Es una ruta circular de dificultad moderada que recorre distintos lugares relevantes del municipio.

Algunos de los lugares más destacados son: la Calzada Romana, que fue parte de la Vía Per Loca Marítima, que recorría la costa noroeste de la península Ibérica, y el Castelo de Vitres, una fortificación de vigilancia, de la que tan solo quedan las marcas en una roca.
Desde allí se puede contemplar una de las mejores panorámicas de la ría de Arousa y de las illas Atlánticas, si el día está despejado.
Inicio de la ruta do Castelo de Vitres:
La ruta do Castelo de Vitres puede comenzarse en distintos puntos, siendo en Brazos el inicio oficial y también el más lejano.
Una opción más llevadera y que acorta de forma considerable la ruta es comenzar en la población de Mosquete, junto al panel informativo, este era antiguamente el inicio de la ruta.
También puede realizarse en viceversa, ascender por la calzada y descender por A Portela.
Cómo llegar al inicio de la ruta:
Comenzamos en el lugar de Brazos, hacia el final de la aldea se encuentra el panel informatico y un pequeño espacio para aparcar un par de coches.
Siguiendo la pista de tierra alcanzaremos los pasaliños (poldras) del río Coroño, que debemos cruzar. En invierno debemos comenzar al otro lado del río, en el lugar de Changuiña, junto al cruceiro de Galegos.

Siguiendo las marcas blancas y amarillas alcanzaremos la carretera, y en pocos metros nos desviaremos hacia la izquierda donde caminaremos pegado al ría, el rego Fonte de San Pas.
Unos metros más arriba debemos cruzarlo por unas piedras, justo donde se une el rego Cachopo.
Ante nosotros se abre un bonito camino serpenteante con un muro de piedra, que nos llevará a la carretera de Runs.
La ruta está marcada, así que no tendríamos ningún problema para enlazar con el siguiente tramo, que se encuentra frente de una importante empresa de construcciones (una antigua cantera).
El río nos acompañará todo el camino hasta encontrarnos con la bonita fervenza de San Pas, que es la más chiquitina del municipio.

Continuamos en ascenso hasta llegar de nuevo a la carretera donde se encuentra un panel de la ruta ya bastante descolorido y un puente de piedra a nuestra izquierda.
Cruzamos el puente y caminaremos por una pista forestal en ascenso a nuestra derecha, esta nos llevará a la aldea de Mosquete.

Atravesamos la aldea hasta alcanzar un lavadero y una fuente, donde giramos a la derecha, unos metros más abajo estará el panel informativo.
Este es el punto más corto para comenzar la ruta, desde aquí llegaremos a la Portela dando un buen rodeo donde las vistas a la ría son las principales protagonistas.

Después una dura subida nos cruzaremos con una carretera, que seguiremos hacia la derecha. Dando un buen giro llegaremos al cruce de caminos de A Portela, nos encontraremos en pleno corazón de la sierra da Barbanza.
Cruzamos el paso canadiense, y caminamos unos tres kilómetros a través de un paisaje en calma, entre caballos salvajes, vacas y el sonido del silencio, un entorno maravilloso que se recupera lentamente de un pasado incendio.

Para llegar a la cima de Vitres, debemos llegar a un cruce donde veremos varios paneles informativos, descenderemos hasta una pequeña campa, allí nos desviamos por un estrecho sendero que asciende entre penedos hasta llegar a la gran roca, donde estaba anclado el Castelo de Vitres.
La torre de vigilancia estaba situada a más de 400 metros de altura, controlando la entrada de la ría de barcos enemigos, como los sarracenos, vikingos y normandos.
Se cree que fue levantada entre los siglos XI y XII, como ocurrió con las Torres de Catoira, A Lanzada y las del puente Sampaio.
Nada queda de esta importante fortificación, solo unas pequeñas marcas en una de las piedras, se cree que ahí estaba anclada la torre de vigilancia. No te vayas sin verlas.

Después de recrearnos con las vistas debemos volver a la campa, y retomamos la ruta caminando en descenso.
La magnífica panorámica nos acompañará gran parte del recorrido, veremos la ría a la perfección, sus dos riberas, las bateas, la illa de Arousa, e incluso las illas de Ons y Cíes.
En este tramo caminaremos por la Calzada Romana, que fue de gran importancia económica, ya que facilitaba la conexión entre los núcleos costeros y los de interior.
El descenso nos llevará muy próximos a la aldea de Mosquete, y a partir de aquí debemos volver por el mismo camino hasta Brazos.

En la actualidad, existen algunas dudas sobre si su origen es de verdad romano, de hecho, algunos estudios sugieren que podría estar fosilizada o haber sido sustituida por una calzada medieval.
Sea lo que sea, la ruta es fascinante, repleta de rincones bonitos y vistas exuberantes. Disfrútala, y no dejes más huellas que las de tus zapatos. Gracias por leerme.
