Ruta das Olas do Mao
La ruta das Olas do Mao PR-G-268 se encuentra en el municipio de Lobios, en la provincia de Ourense.
Es un sendero recién homologado, de poco más de 7 kilómetros, y que discurre dentro del Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés, rodeado de montañas, con molinos recién restaurados, formaciones rocosas y muchas cascadas, las conocidas como Olas do río Mao.

Cerca de aquí visitamos varios lugares que nos han encantado: el Pozo da Seima, que se encuentra a tan solo 3,5 kilómetros y Pozo Caído, a 23 kilómetros de este último.
Cómo llegar al inicio de la ruta:
La ruta comienza en la aldea de Puxedo, junto a la Capilla de San Antón, en esta misma plaza también se encuentra el Peto das Ánimas, que eran pequeños santuarios situados en caminos y encrucijadas, este data del año 1798.

Antes de comenzar la ruta dimos un pequeño paseo para conocer la aldea, que tiene nada menos que 28 hórreos, aunque aquí se les llama canastos, varias Eiras, cuatro de ellas comunitarias y una privada, que se utilizaban para mallar el centeno, un Ecomuseo del pan y unos murales muy bonitos.


Salimos de la plaza caminando entre las casas y poco a poco vamos alejándonos de la aldea hasta alcanzar la carretera.
Unos metros más adelante tomamos un sendero que nos introduce al bosque, donde se respira tranquilidad y silencio. Pronto comenzamos a notar los primeros rayos de sol, cosa que agradecemos, ya que el coche marcaba tres grados.

Alcanzamos de nuevo la carretera, y unos metros más adelante volvemos a desviarnos hacia el bosque, esta vez durante más rato.
Comenzamos a descender hacia el río, y desde aquí obtenemos una preciosa panorámica del valle, que se está salpicado de numerosos bolos graníticos, tan característicos de la zona.

El primer molino que encontramos es el Muiño de Gavián, que nosotros no visitamos, más adelante está el Muiño do Pontillón, que tiene un acceso de madera con escaleras, el siguiente es el Muiño Novo, luego el Muiño Onciñas, junto a un merendero y por último, el Muiño Ranguello.


De nuevo en la carretera, cruzamos el puente y comenzamos el ascenso, de forma muy suave.
A los pocos metros encontramos el desvío hacia el Pozo do Porziño, que no visitamos, seguimos caminando por la antigua calzada que va paralela al río Mao, en ascenso durante un buen rato.
Por nuestra derecha aparece un estrechísimo sendero por el que descendemos suavemente, y que nos descubre el impresionante Pozo das Olas, un paraje realmente bonito.

En algunas de las pozas el agua baja con tanta fuerza que forma agujeros esculpidos en las rocas, a estas concavidades se les llama Olas o Marmitas de Gigante.

Se crean cuando en una grieta se adentra alguna pequeña piedra, con la fuerza del agua da vueltas sin parar y acaba desgastándola y haciéndose cada vez más grande.
Después de un buen rato contemplando este lugar volvimos al camino. Continuamos en suave ascenso hasta alcanzar la parte llana de la sierra y casi despejada de árboles, donde caminamos a ras del río y con las montañas al frente.

Vimos una pequeña presa y más adelante, cruzamos el río Mao por un puente de madera, tomamos el desvío hacia la izquierda rumbo a la fervenza dos da Cal y su molino.


Desandamos este pequeño tramo hasta el puente, y continuamos por este margen del río.

Durante unos pocos metros caminamos por un acantilado, donde pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares de la sierra y de su gran protagonista, el río Mao.

Poco a poco vamos descendiendo y alejándonos del río hasta alcanzar de nuevo la carretera, por donde volveremos a la aldea de Puxedo, pero antes hicimos paradita en el Área Recreativa Outeiro do Muiño, que cuenta con un mirador muy chulo.

Y ahora solo nos queda caminar poco más de un kilómetro hasta llegar a la aldea, donde finalizaremos esta maravillosa ruta que nos ha dejado muchas ganas de conocer más de esta zona.
Hicimos paradita para comer y más tarde visitamos algunos lugares de la zona.
Te dejo el itinerario de nuestra ruta. Y no te olvides de seguirme en Instagram para más planes.
Espero te guste tanto como a nosotros, y no dejes más huellas que las de tus zapatos. Gracias por leerme.
