Ruta das Penicias en Rois: tradición y naturaleza
La ruta das Penicias situada en el municipio coruñés de Rois. Este recorrido ha sido señalizado por el propio Ayuntamiento de Rois, con el que quiere poner en valor su gran patrimonio, tanto natural como cultural.

Esta ruta es circular y tiene una longitud de 8,6 kilómetros con opción de reducirla a la mitad, es un recorrido muy sencillo entre aldeas y grandes zonas forestales, donde podrás observar numerosas especies autóctonas como: robles, castaños, laureles o alcornoques.

La ruta está perfectamente señalizada, cuenta con unas flechas amarillas de madera muy características.
Como llegar a la Ruta das Penicias
Nos dirigimos al municipio de Rois, a la Iglesia de San Mamede, lugar de inicio y final de la ruta. Aparcamos a pocos metros de la iglesia, y comenzamos caminando en descenso hacia el campo da festa, donde están los paneles indicativos y el inicio de la ruta.

Nuestro primer destino es la aldea de Infesta, que se encuentra al cruzar la carretera. Atravesamos la aldea y hacia el final, a nuestra izquierda, veremos una fuente de piedra con una talla de una virgen.
Siguiendo el sendero, iremos adentrándonos poco a poco en un frondoso bosque, pronto oiremos el murmullo del rego dos Muiños de Buxán que se encuentra a nuestra derecha, y nos acompañará una buena parte del recorrido.

Estos días la lluvia no da tregua, numerosos regos descienden por el bosque hasta el sendero formando pequeños saltos, algunos atraviesan la carretera buscando el río, otros se apoderan del camino obligándonos a saltar de piedra en piedra para no mojarnos los pies.

El sendero termina en una ancha pista, donde verás las indicaciones en madera, aquí tendrás que decidir a donde dirigirte, si decides acortar la ruta debes girar hacia la derecha, en cambio si decides continuar como nosotros, debes seguir hacia la izquierda, caminando en ascenso hacia la aldea Casa do Porto.

Esta aldea cuenta con un conjunto de cinco llamativos hórreos y un cruceiro, los encontrarás en la Eira da Casa do Porto, que es la plaza de la aldea, y a las afueras toparás con un lavadero de piedra muy bien conservado.
Unos metros más adelante, por la derecha, se encuentra una curiosa fuente construida a ras del suelo. Desde este punto podemos observar la bonita panorámica al monte Pedregal y alrededores.

Caminamos un pequeño tramo entre prados hasta el siguiente desvío. Nos dirigimos hacia una de las zonas más bellas de la ruta, un cuidado bosque de ribera donde habitan numerosas especies autóctonas, robles, laureles, sobreiras y muchísimos castaños.

A través de esta frondosa arboleda llegaremos a la carretera, caminaremos por esta unos 400 metros hasta el próximo desvío. De nuevo en el bosque, y después de unas cuantas subidas y bajadas oímos el murmullo del agua, estamos acercándonos al regato dos muiños de Buxán.

El río baja con fuerza, el color del agua me sorprende, tan blanca, tan cristalina resaltando en medio de tanto verde.
En esta parte de la ruta vimos los estragos de tormenta llamada Kirk, varios árboles arrancados de raíz en medio del camino y otro que cayó encima del puente, destrozando la barandilla de madera. A pesar de esto, pudimos pasar sin ningún tipo de peligro, solo la incomodidad de saltarlos, nada más.

Cruzamos el puente con cuidado, y siguiendo el sendero llegaremos al Alto do Píndalo, una zona abrupta y rocosa, que da nombre a esta ruta.
Atravesaremos As Penicias por un estrecho sendero donde se han colocado unas cuerdas para evitar caídas, antiguamente las mujeres bajaban por esta zona cargadas con brazadas de hierba en la cabeza.

Al cruzar este tramo esteremos en el último kilómetro de la ruta, pero antes nos desviamos unos 200 metros para ver uno de los molinos, sin embargo poco queda de él más que las cuatro paredes. Desandamos este pequeño tramo y volvemos a incorporarnos a la ruta.

Unos pocos metros más adelante llegaremos a la carretera, debemos cruzarla y caminar hasta llegar a la Iglesia de San Mamede, donde daremos por finalizada esta maravillosa ruta.

Ha sido una agradable sorpresa esta ruta, supe de ella por casualidad y la guardé para realizarla en esta época, los recorridos con muchas zonas arboladas se disfrutan mejor en otoño, por el colorido de los árboles, ha sido todo un acierto.
Un recorrido bien señalizado, muy cuidado, excepto esos dos puntos que expliqué anteriormente y que fueron ocasionados por la tormenta Kirk, sencilla y con dos opciones de longitud. Más no se puede pedir.
Ha sido un placer caminar por Rois. Hasta pronto.
